viernes, 26 de diciembre de 2008

crónica seguimiento/espera


jueves 4 de diciembre entre las 17 y las 19 hs.
luego de una primera aproximación perceptiva, nos sumergimos en la acción de quienes atraviesan el espacio escénico. la trama de los recorridos. nos convertimos en espectadores-cuerpos en movimiento usando los trayectos de los transeúntes como vehículos de deriva. sucede como en “el hombre de la multitud”, detenerse y fijarse en una persona recortándola de la muchedumbre. de repente esa persona ya no forma parte de la multitud, se ha convertido en un individuo, así, de repente. shadowing, ser la sombra de cualquiera, de alguien elegido al azar. un actor que no sabe que está siendo seguido y sin embargo es actor. una dramaturgia sobre la nada. mientras lo sigo lo construyo: con o sin prisa, ocioso, nervioso, alterado, dubitativo, desorientado, abstraído, preocupado, peligroso, perseguido, acechante.

de la calle podría decirse que es ante todo un lugar peregrino, un espacio-movimiento, en el sentido de que es una comarca estructurada por las intranquilidades que registra, que solo puede ser conocida, descrita y analizada teniendo en consideración no tanto su forma como las operaciones prácticas, las capturas momentáneas y las esquematizaciones tempo-espaciales en vivo que procuran sus practicantes. microdesplazamientos, paradas, esperas, posiciones corporales, miradas, las pequeñas turbulencias, etc., dan pie a movimientos concertados que pueden evocar los de un ballet. la calle como escenario de teatralizaciones.


“seguimiento/espera” nombra una actividad que consta de dos momentos.

por un lado “seguimiento”, somos espectadores-participantes, transitadores, que se mueven por el espacio propuesto por el caminante, incorporando el ritmo de sus pasos, ocupando el espacio que deja abierto, circulación, flujo, canales adentro de la corriente, desplazamientos cotidianos y también marginales, extraordinarios. captar el movimiento en tránsito, sus pausas, sus cambios de ritmo, sus oscilaciones, la disposición corporal al traslado, su modulación de las pautas de paso seguro.

por otro lado “espera”, suspensión/detención del recorrido por el ingreso del seguido a un espacio privado o por su salida del espacio escénico de puerto madero o por el fin de un cierto lapso de tiempo. detenerse con el seguido. el fin del seguimiento habilita el momento receptivo, la apertura a la percepción del lugar. pequeños estancamientos sobrevenidos como pausas, como turnos, permiten el registro de las inmediaciones, interacción con el entorno que conforma una unidad tan positiva como instantánea.


las dos horas se hacen cortas, recién cuando comenzábamos a aclimatarnos a la actividad había ya que darla por concluida. interferencia entre los grupos, hay dificultad con los mensajes de texto.


enfoque del espacio, la instancia de registro con las cámaras estenopeicas. una toma única, con una retrotecnología que depende del momento oportuno y no tanto de la habilidad del fotógrafo, escapa a la precisión de una máquina exacta pero por eso mismo permite posibilidades de visión extrañas sobre la trama circulatoria. cada cámara con su nombre y su tiempo de exposición de acuerdo al día y a la intesidad de la luz: jamaica rhum: en día soleado 3 minutos, en dia nublado, 5 min.; sole d´ italia, 2 min 30 en soleado, 4 min 30 en nublado; aprox., etc..

finalmente el armado del mapa bajo un código común de referencias, el registro de una capa de hojaldre urbano. lo urbano como todo lo que en la ciudad no puede detenerse ni cuajar. la versatilidad innumerable de los acontecimientos que recorren una sociabilidad difusa, hilvanamiento de formas mínimas e inconclusas de enlace. la cartografía no pretende reflejar un texto uniforme, sino reponer una variedad de texturas.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Diciembre 8 - Julieta


Recorrido desde el Parque Lezama a …. Polo petroquímico.
En bicicleta.

  Tensión entre el paisaje sonoro y el paisaje visual .

El sonoro se construye con una ciudad apagada. La cumbia quedó atrás, los colectivos también. Las avenidas fueron sólo un par de transversales, ya lejos. Acá hay pajaritos, ventisca en los árboles, alguna radio dentro de un auto. Tranquilidad y día de campo. Falta el campo.

El agua es amarilla. Azufre. El olor es químico. Los objetos conteiners. Camiones estacionados. Carne de pescado. Garita militar, reja y propiedad privada. Torres de ladrillos. Humo de fábrica. Carteles que llaman a mantener limpio. Mugre entre la maleza y la humedad.

Parece ser el lugar elegido para un feriado distendido. Familias hacen picnic al lado del taxi con puertas abiertas. La gente bebe. Padres e hijos pescan a orillas de la catarata ácida. Amarillo. ¿De qué color es este río?

El recorrido y el espacio me atraen, y no puedo concentrarme en ensayar definiciones para el “espacio negativo”. Estoy atraída en esa tensión. Puedo caminar, bajar, cruzar alambres, tantear las velocidades de la bicicleta según las quietudes del entorno. No puedo concepto. Hay espacio para meterse en el espacio. No cierra. No se entiende. Hay grieta. Hay hueco. Hay veladura. Somos el elemento humano…. Será el vacío de los chinos?

Hay un barco gigante estacionado en la tierra. Una inmensa hélice entre los yuyos detrás del alambrado. Una bañadera llena de escombros. Una planta pinchuda se adueñó de una ventana. Un puente que no pasa por arriba de nada. Conecta nada con anda.

Un río que no se utiliza como fuente de agua. Un alambre de púa que se cruza por sus abolladuras. Una playa de estacionamiento sin vehículos.

Tal vez los espacios en negativo tengan que ver con la función que pretenden y la realidad que les opera. Claramente en esa tensión, en ese hiato que se crea, hay espacio. Hay tiempo. Hay por donde meterse.

martes, 23 de diciembre de 2008

viernes, 12 de diciembre de 2008

El negativo responde a un positivo que se ve - Sol


El negativo responde a un positivo que se ve. Este lo desconoce.
Mientras se hunde, el positivo se presenta, se erige sobre el negativo.
El negativo lo vive desde abajo, hundido.
El espacio negativo modula el agua, la hace móvil, le permite espumarse.
Que hay de positivo en un espacio que la encausa, la contiene. La muestra, la exhibe, la fuerza a la pasividad. La naturaleza contenida entre bloques de concreto.

El negativo es abajo.
El abajo es oscuridad.
El abajo: lo que está más allá de la valla. Lo que esta más cerca del olor a podrido.
Lo que no respeta ortogonales y se extiende en el espacio desarticulado.
Lo que expulsa, evita ser recorrido, pero se siente inquietante. Lo que pide ser penetrado desde su propia prohibición.
La geografía negativa es una geografía construida: capas geológicas de escombros. Inmovilidad donde debiera haber movilidad. Accidentes geográficos no accidentales.
Tierra que no es tierra.

No hay accidente, no hay azar en el espacio.

El rechazo a lo de abajo: un “horror vacui” geográfico.

Si está abajo, hay hueco. Si hay hueco debe llenarse.
Más y más metros de tierra elevada.
Más y mas posibilidades de hacerla productiva.
Rentas, negocios inmobiliarios, termoeléctricos, industriales.

Producción y explotación.
El espacio negativo se extiende hasta las costas naturales.
Aquellas en las que ahora hay pavimento.

domingo, 30 de noviembre de 2008

mapa territorio

sábado, 29 de noviembre de 2008

cronica de percepción


secuestrados y secuestradores dispuestos en el espigón plus ultra, en forma de muelle. sensación de que se zarpa hacia algún lugar. el proyecto como nave. notable el espacio simbólico del espigón: antigua función de mirador al río de la plata. trabajar con la metáfora del secuestro y del interrogatorio, aun cuando suene macabro si tenemos en cuenta las implicaciones entre puerto madero y la época que se inaugura en 1976, causó (en forma de secuestro neo-hippie) un efecto de extrañamiento perceptivo, la pérdida parcial de la orientación y la exploración de posibilidades no visuales de estar-en-un-paisaje y, por lo tanto, de orientarse en él. percepciones de frontera, entre lo natural y lo tecnológico. se ocluye la vista y emerge el humus de sinestesias que sostienen nuestra visualidad urbana: esta cuestión de que la vista es sentido combinatorio, que trabaja sobre superficies que rellena con el material de los otros sentidos, un sentido de abstracción. la suspensión de la forma-ojo habilita la emergencia de otras posibilidades sensoriales, que también nos constituyen.
después, el calor: salir de la sombra y bajar al infierno. el elemento calor presidió el siguiente ejercicio de extrañamiento, en un doble sentido:
-uno, en el de traer una modalidad perceptiva de tintes alucinatorios. la sensación de caminar por un desierto de irrealidad. la plaza recién inaugurada, sin huellas, los recorridos se ven febriles, aplastados por la hora. la sensación de espacio sobre el que cayó una bomba de hidrógeno que dejó el paisaje diseñado intacto y desintegró a todos los seres humanos. los trayectos por la plaza, por los juegos de niños que seguramente ningún niño real ha tocado jamás. esa superficie perfecta de goma que amortigua las posibles caídas de niños posibles. espacio mental entre los rosales al borde de las tres torres como en una isla tipo lost, un experimento sociológico. la subida por una escalera junto a la sequoia inmensa, que proyecta una sombra, también diseñada. obreros naranjas con máquinas de podar sendas. otros barnizando muebles de la costanera (quizás actores?). tuneando los muebles publicos para que estén en su mayor nivel de posibilidad visual todo el tiempo. barniza huellas, deshuella. junto al baldío más top del mundo, en la parte de atrás del “office sales” del “faena art district”;
-dos, en el de agotar a los caminantes-perceptógrafos, favoreciendo una dinámica de disolución lenta.

martes, 25 de noviembre de 2008

Essai de description psychogéographique des Halles - Abdelhafid Khatib

extraído de Internationnale Situationiste nº2
(
tenemos traducción castellana fotocopiada) 


« De fait, pour obtenir les plus simples améliorations dans les rapports sociaux, il faut mobiliser une si extraordinaire énergie collective, que si l’importance réelle de cette disproportion apparaissait sous son véritable jour à la conscience publique, elle agirait comme un facteur de découragement…
Cette affreuse disproportion doit être considérablement atténuée pour les consciences, par une amplification artificielle et grosse de mythologie des résultats attendus, portée jusqu’à des proportions répondant davantage à la somme des efforts engagés et dont il est déjà impossible de cacher l’importance, puisqu’elle est directement ressentie. Ces déformations qui, observées de l’extérieur, ont un aspect fantaisiste, sont précisément l’œuvre des idéologies qui, pour cette raison, constituent la condition indispensable du progrès social. » 
LESZEK KOLAKOWSKI (Responsabilité et Histoire)

LE MONDE dans lequel nous vivons, et d’abord dans son décor matériel, se découvre de jour en jour plus étroit. Il nous étouffe. Nous subissons profondément son influence ; nous y réagissons selon nos instincts au lieu de réagir selon nos aspirations. En un mot, ce monde commande à notre façon d’être, et par là nous écrase. Ce n’est que de son réaménagement, ou plus exactement de son éclatement, que surgiront les possibilités d’organisation, à un niveau supérieur, du mode de vie.

Les situationnistes se sentent capables, grâce à leurs méthodes actuelles et aux développements prévus dans ces méthodes, non seulement de réaménager le milieu urbain, mais de le changer presque à volonté. Jusqu’à ce jour l’absence de crédits, le peu d’aide que nous ont apporté des gens qui, par ailleurs, se prétendent intéressés par tout ce qui touche à l’urbanisme, à la culture, et à leur réaction sur la vie, cette carence donc ne nous a permis d’entreprendre qu’une expérimentation très réduite, restant presque au niveau du jeu personnel. Mais ce que nous voulons n’est pas moins qu’une intervention directe, effective, nous menant après les études préliminaires qui s’imposent — et ici la psychogéographie sera d’un grand poids — à instaurer des ambiances nouvelles, situationnistes, dont les traits essentiels sont la courte durée et le changement permanent.

  

La psychogéographie, étude des lois et des effets précis d’un milieu géographique consciemment aménagé ou non, agissant directement sur le comportement affectif, se présente, selon la définition d’Asger Jorn, comme la science-fiction de l’urbanisme.



  

Les moyens de la psychogéographie sont nombreux et variés. Le premier, et le plus solide, est la dérive expérimentale. La dérive est un mode de comportement expérimental dans une société urbaine. C’est, en même temps qu’un mode d’action, un moyen de connaissance, particulièrement aux chapitres de la psychogéographie et de la théorie de l’urbanisme unitaire. Les autres moyens, tels la lecture de vues aériennes et de plans, l’étude de statistiques, de graphiques ou de résultats d’enquêtes sociologiques, sont théoriques et ne possèdent pas ce côté actif et direct qui appartient à la dérive expérimentale. Cependant, grâce à eux, nous pouvons nous faire une première représentation du milieu à étudier. Les résultats de notre étude, en retour, pourront modifier ces représentations cartographiques et intellectuelles dans le sens d’une complexité plus grande, d’un enrichissement.


  
Nous avons choisi, comme sujet d’une étude psychogéographique, le quartier des Halles qui, à l’inverse des autres zones ayant fait jusqu’à présent l’objet de certaines descriptions psychogéographiques (Continent Contrescarpe, zone des Missions Étrangères) est extrêmement animé et fort connu, tant de la population parisienne que des étrangers qui ont quelque peu séjourné en France.

  
Nous précisons d’abord les limites du quartier tel que nous le concevons ; les divisions caractérisées du point de vue des ambiances ; les directions que l’on est porté à prendre dans et hors ce terrain ; puis nous émettrons quelques propositions constructives.


 

Le quartier des Halles, en termes de division administrative, est le deuxième quartier du premier arrondissement. Placé au centre de Paris, il est en contact avec des zones en tous points différentes les unes des autres. Le quartier, considéré du point de vue de l’unité d’ambiance, ne diffère que légèrement de ses limites officielles, et principalement par un assez large empiètement au nord sur le deuxième arrondissement. Nous retenons les frontières suivantes : la rue Saint-Denis à l’est ; les rues Saint-Sauveur et Bellan au nord ; les rues Hérold et d’Argout au nord-ouest ; la rue Croix-des-Petits-Champs à l’ouest ; enfin au sud la rue de Rivoli qu’il faut doubler, à partir de la rue de l’Arbre-Sec, par la rue Saint-Honoré (voir plan n° 1).

 

L’architecture des rues et le décor mouvant qui les complique chaque nuit, peuvent donner l’impression que les Halles sont un quartier difficile à pénétrer. Il est vrai que dans la période d’activité nocturne, les embouteillages de camions, les barricades de cageots, le mouvement des travailleurs avec leurs diables mécaniques ou à bras interdisent l’accès des voitures et font dévier presque constamment le piéton de sa route (ceci favorisant énormément l’anti-dérive circulaire). Mais en dépit des apparences, le quartier des Halles, de par les voies d’accès qui le bordent ou le traversent en tous sens, est l’un des plus faciles à franchir.

 

Quatre grandes voies traversent les Halles de bout en bout, et contribuent ainsi à leur morcellement en zones d’ambiance distinctes, mais qui toutes sont communicantes : la plus importante de ces voies, orientée est-ouest, est constituée par la rue Rambuteau qui, par divers prolongements aboutit dans la région de la Banque de France ; la rue Berger, également orientée est-ouest, la double dans le sud ; la rue du Louvre, orientée nord-sud ; la rue des Halles, orientée sud-est-nord-ouest. Il existe de nombreuses voies de pénétration secondaires, par exemple la suite des rues du Pont-Neuf-Baltard, au contact de la rive gauche à travers le Pont-Neuf et de divers secteurs au nord à travers les rues Montmartre, de Montorgueil et, dans une moindre mesure, de Turbigo. Cette voie doit être cependant considérée comme secondaire à cause des deux coupures relatives que constitue le franchissement de la rue de Rivoli et des grands bâtiments des Halles Centrales.


 
La caractéristique essentielle de l’urbanisme des Halles est l’aspect mouvant du dessin des lignes de communication, tenant aux différents barrages et aux constructions passagères qui interviennent d’heure en heure sur la voie publique. Les zones d’ambiance séparées, qui restent fortement apparentées, viennent toutes interférer au même endroit : le complexe place des Deux-Écus-Bourse du Commerce (rue de Viarme).

 
La première zone, dans l’est, est comprise entre les rues Saint-Denis, de Turbigo, Pierre-Lescot et la place Sainte-Opportune. C’est la zone de la prostitution, avec une multitude de petits cafés. En fin de semaine une foule masculine et misérable, venue d’autres quartiers, cherche à s’y divertir. Autour du square des Innocents se maintient une population de clochards. L’ensemble de cette zone est déprimant. (…).

 
La rue Saint-Denis marque une coupure assez soudaine entre cette zone et les quartiers Saint-Merri-Saint-Avoye vers l’est, mais cette coupure participe encore à l’ambiance des Halles. La coupure étant aggravée aussitôt par le boulevard de Sébastopol, le lieudit Plateau Saint-Merri se trouve sous une influence très atténuée des Halles, alors que sa participation à l’activité économique du quartier (stationnement des camions) tendrait plutôt à l’y intégrer.

 
La seconde zone, au sud, s’étend entre les rues de Rivoli-Arbre-Sec-Saint-Honoré et la rue Berger. Au contact, dans la journée, de la fièvre commerçante de la rue de Rivoli et du marché aux fleurs qui occupe les Halles Centrales, cette zone est, la nuit, laborieuse et gaie. C’est ici qu’il y a le plus grand nombre de restaurants et de cafés fréquentés par les travailleurs des Halles (…).

 
La troisième zone, qui est à l’est (entre la rue du Louvre et la rue Croix-des-Petits-Champs), est calme le jour comme la nuit. Un assez grand ordre y règne, et l’activité des Halles va s’atténuant, ainsi que l’ambiance, de l’est à l’ouest, pour s’arrêter totalement devant la Banque de France et la Place de Valois. Cette marge frontière annonce déjà les quartiers riches qui se trouvent à proximité (Palais-Royal, Opéra). Presque tout donne à penser que l’on se trouve dans un quelconque quartier d’habitation plutôt que dans une partie des Halles. Pourtant des passages comme la Galerie Véro-Dodat ou la Cour des Fermes révèlent cette ambiance mouvante, et confèrent à cette zone un caractère bizarre et flou (…).

La rue Croix-des-Petits-Champs est une ligne tangente à l’unité d’ambiance des Halles. Son intérêt réside dans les possibilités de contact qu’elle laisse paraître, surtout quand elle passe au voisinage de la plaque tournante place des Deux-Écus-rue de Viarme. Quant à la place des Victoires, dans laquelle elle débouche au nord, c’est un poste frontière, étranger aux Halles et détournant d’y accéder. La Place des Victoires est une place de défense des quartiers bourgeois (dans le même esprit de lutte des classes transportée dans l’urbanisme il faut citer l’écrasant Palais de Justice de Bruxelles, à la limite des quartiers pauvres).

Avec la quatrième zone, qui constitue le nord des Halles, nous arrivons à la partie la plus étendue et surtout la plus célèbre de ce vaste complexe urbain. Traçons ses limites. D’abord la rue Rambuteau, prolongée à l’ouest de l’église Saint-Eustache par la rue Coquillère, en constitue la principale façade (le côté opposé de cette voie n’étant autre que l’alignement des pavillons des Halles Centrales). La frontière de l’est suit la rue Pierre-Lescot puis glisse par la rue Turbigo jusqu’à la rue Saint-Denis. À l’ouest la zone s’arrête aux rues Hérold-d’Argout. Dans la partie septentrionale, au-delà de la rue Étienne-Marcel, on découvre une marge frontière où l’influence des Halles, qui va se dégradant à mesure que l’on progresse vers le nord, s’exerce à travers des voies secondaires orientées généralement sud-ouest-nord-est, telles les rues Rousseau-Tiquetonne, la rue du Jour continuée dans le passage de la Reine de Hongrie, les rues Mauconseil-Française. Cette zone comprend à la fois une région d’habitation particulièrement misérable et les restaurants les plus renommés qui constituent le pôle d’attraction du tourisme riche dans les Halles ; une intense activité du commerce alimentaire de détail et une importante implantation administrative (Hôtel des Postes, Centre de l’E.D.F., rue Mauconseil, plusieurs écoles). Ces éléments entraînent une différenciation considérable entre les ambiances diurne et nocturne. Durant la nuit c’est cette zone qui concentre presque tous les traits de divertissement des Halles, au sens bourgeois et traditionnel de cette conception (…).

La zone d’interférence centrale, la plaque tournante des différentes directions d’ambiances des Halles est, comme nous l’avons signalé, le complexe Bourse du Commerce-Place des Deux-Écus. Cette zone se trouve à l’extrémité ouest du bloc constitué par la juxtaposition des grands pavillons des Halles Centrales. Mais ces constructions n’agissant pas comme liaison mais au contraire comme coupure, la rue Carême qui les traverse dans le sens de la longueur ne participe pas à cette relation.

Ces différentes directions qui se recoupent dans cette plaque tournante affectent fortement le chemin qu’un incividu ou un groupe suivront, avec une apparence de spontanéité, aussi bien à l’intérieur qu’à l’extérieur des Halles (voir plan n° 2).

Selon la théorie des zones concentriques urbaines, les Halles participent à la zone de transition de Paris (détérioration sociale, acculturation, brassage de populations, qui le milieu propice aux échanges culturel). On sait que dans le cas de Paris cette division concentrique se complique d’une opposition est-ouest entre les quartiers à prédominance populaire et les quartiers bourgeois, d’affaires ou résidentiels. La ligne de rupture est constituée au sud de la Seine par le boulevard Saint-Michel. Elle se trouve légèrement déviée vers l’ouest au nord de la Seine et passe alors par la rue Croix-des-Petits-Champs, la rue Notre-Dame-des-Victoires et leurs prolongements. C’est à la limite ouest des Halles que le Ministère des Finances, la Bourse et la Bourse du Commerce constituent les trois pointes d’un triangle dont la Banque de France occupe le centre. Les institutions concentrées dans cet espace restreint en font, pratiquement et symboliquement, un périmètre défensif des beaux quartiers du capitalisme. Le déplacement projeté des Halles hors de la ville entraînera un nouveau recul du Paris populaire qu’un courant continu rejette depuis cent ans, comme on sait, dans les banlieues.

Au contraire une solution qui va dans le sens d’une société nouvelle commande de conserver cet espace au centre de Paris pour les manifestations d’une vie collective libérée. Il faudrait profiter du recul de l’activité pratique-alimentaire pour encourager le développement sur une grande échelle des tendances au jeu de construction et à l’urbanisme mouvant spontanément apparues « dans les eaux glacées du calcul égoïste ». La première mesure architecturale serait évidemment le remplacement des pavillons actuels par des séries autonomes de petits complexes architecturaux situationnistes. Parmi ces architectures nouvelles et sur leur pourtour, correspondant aux quatre zones que nous avons envisagées ici, on devrait édifier des labyrinthes perpétuellement changeants à l’aide d’objets plus adéquats que les cageots de fruits et légumes qui sont la matière des seules barricades d’aujourd’hui.

Après l’abrutissement que la radio, la télévision, le cinéma et le reste, entretiennent maintenant, l’extension des loisirs sous un autre régime appellera des initiatives bien plus hardies. Si les Halles de Paris ont subsisté jusqu’au moment où ces problèmes seront posés par tous, il faudra essayer d’en faire un parc d’attractions pour l’éducation ludique des travailleurs.
Questionnaire


note de la rédaction
Cette étude est inachevée sur plusieurs points fondamentaux, et principalement en ce qui concerne la caractérisation des ambiances dans les zones sommairement définies. C’est que notre collaborateur a été victime des règlements de police qui, depuis le mois de septembre, interdisent la rue aux nord-africains après 21 h 30. L’essentiel du travail d’A. Khatib concernait évidemment l’ambiance des Halles la nuit. Après deux arrestations et deux séjours dans des « Centres de Triage », il a dû renoncer à le poursuivre. Ainsi le présent, pas plus que l’avenir politique, ne peuvent être abstraits des considérations portant sur la psychogéographie même.



Questionnaire


Avez-vous quelques connaissances théoriques en écologie humaine ? En psychogéographie ? Lesquelles ?


Avez-vous fait une ou plusieurs expériences de dérive ? Qu’en pensez-vous ?


Quelle est la nature précise de votre connaissance du quartier des Halles (visites rapides, fréquentation assidue, habitation continue) ?


Voyez-vous les limites de cette unité d’ambiance telles qu’elles sont proposées dans notre plan ? Quelles retouches conviendrait-il d’y apporter ?



La division des Halles en zones distinctes vous paraît-elle conforme à votre expérience du terrain ? Quelles autres divisions éventuelles jugeriez-vous plus proches de la réalité ?



Admettez-vous l’existence de plaques tournantes psychogéographiques dans le milieu urbain en général ? Particulièrement dans les Halles ? Dans ce cas, où les placez-vous ?



Pouvez-vous reconnaître un centre à l’unité d’ambiance étudiée ? En quel point ?



Comment entrez-vous dans les Halles ? Comment en sortez-vous ? (Tracer des axes de progression dominants, à l’exclusion de tout usage de moyens mécaniques de transport).



Quelles directions êtes-vous porté à suivre à l’intérieur des Halles ?


10°
Quels sentiments provoquent les Halles (secteur par secteur) ? Pourquoi ?


11°
Quelles modifications de l’ambiance avez-vous remarquées en fonction de l’heure ?


12°
Quelles sortes de rencontres avez-vous faites aux Halles ? Et ailleurs ?


13°
Quels changements architecturaux vous paraissent souhaitables dans les Halles ? Pour quelle zone, et dans quelles directions, verriez-vous une extension de cette unité d’ambiance ? Ou, au contraire, une destruction ?


14°
Si l’activité économique des Halles est transportée ailleurs, à quoi devrait-on destiner, d’après vous, ce quartier ?


15°
Vous sentez-vous les qualités requises pour être psychogéographe ?


16°
Si vous n’êtes pas situationniste, exposez brièvement ce qui vous empêche de le devenir.

Adresser les réponses à A. Khatib, 32, rue de la Montagne-Geneviève, Paris-5e.

Un premier état du Plan de la Situation n° 17 
sera publié dans notre prochain numéro 

Sommaire internationale situationniste numéro 2