viernes, 26 de diciembre de 2008

crónica seguimiento/espera


jueves 4 de diciembre entre las 17 y las 19 hs.
luego de una primera aproximación perceptiva, nos sumergimos en la acción de quienes atraviesan el espacio escénico. la trama de los recorridos. nos convertimos en espectadores-cuerpos en movimiento usando los trayectos de los transeúntes como vehículos de deriva. sucede como en “el hombre de la multitud”, detenerse y fijarse en una persona recortándola de la muchedumbre. de repente esa persona ya no forma parte de la multitud, se ha convertido en un individuo, así, de repente. shadowing, ser la sombra de cualquiera, de alguien elegido al azar. un actor que no sabe que está siendo seguido y sin embargo es actor. una dramaturgia sobre la nada. mientras lo sigo lo construyo: con o sin prisa, ocioso, nervioso, alterado, dubitativo, desorientado, abstraído, preocupado, peligroso, perseguido, acechante.

de la calle podría decirse que es ante todo un lugar peregrino, un espacio-movimiento, en el sentido de que es una comarca estructurada por las intranquilidades que registra, que solo puede ser conocida, descrita y analizada teniendo en consideración no tanto su forma como las operaciones prácticas, las capturas momentáneas y las esquematizaciones tempo-espaciales en vivo que procuran sus practicantes. microdesplazamientos, paradas, esperas, posiciones corporales, miradas, las pequeñas turbulencias, etc., dan pie a movimientos concertados que pueden evocar los de un ballet. la calle como escenario de teatralizaciones.


“seguimiento/espera” nombra una actividad que consta de dos momentos.

por un lado “seguimiento”, somos espectadores-participantes, transitadores, que se mueven por el espacio propuesto por el caminante, incorporando el ritmo de sus pasos, ocupando el espacio que deja abierto, circulación, flujo, canales adentro de la corriente, desplazamientos cotidianos y también marginales, extraordinarios. captar el movimiento en tránsito, sus pausas, sus cambios de ritmo, sus oscilaciones, la disposición corporal al traslado, su modulación de las pautas de paso seguro.

por otro lado “espera”, suspensión/detención del recorrido por el ingreso del seguido a un espacio privado o por su salida del espacio escénico de puerto madero o por el fin de un cierto lapso de tiempo. detenerse con el seguido. el fin del seguimiento habilita el momento receptivo, la apertura a la percepción del lugar. pequeños estancamientos sobrevenidos como pausas, como turnos, permiten el registro de las inmediaciones, interacción con el entorno que conforma una unidad tan positiva como instantánea.


las dos horas se hacen cortas, recién cuando comenzábamos a aclimatarnos a la actividad había ya que darla por concluida. interferencia entre los grupos, hay dificultad con los mensajes de texto.


enfoque del espacio, la instancia de registro con las cámaras estenopeicas. una toma única, con una retrotecnología que depende del momento oportuno y no tanto de la habilidad del fotógrafo, escapa a la precisión de una máquina exacta pero por eso mismo permite posibilidades de visión extrañas sobre la trama circulatoria. cada cámara con su nombre y su tiempo de exposición de acuerdo al día y a la intesidad de la luz: jamaica rhum: en día soleado 3 minutos, en dia nublado, 5 min.; sole d´ italia, 2 min 30 en soleado, 4 min 30 en nublado; aprox., etc..

finalmente el armado del mapa bajo un código común de referencias, el registro de una capa de hojaldre urbano. lo urbano como todo lo que en la ciudad no puede detenerse ni cuajar. la versatilidad innumerable de los acontecimientos que recorren una sociabilidad difusa, hilvanamiento de formas mínimas e inconclusas de enlace. la cartografía no pretende reflejar un texto uniforme, sino reponer una variedad de texturas.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Diciembre 8 - Julieta


Recorrido desde el Parque Lezama a …. Polo petroquímico.
En bicicleta.

  Tensión entre el paisaje sonoro y el paisaje visual .

El sonoro se construye con una ciudad apagada. La cumbia quedó atrás, los colectivos también. Las avenidas fueron sólo un par de transversales, ya lejos. Acá hay pajaritos, ventisca en los árboles, alguna radio dentro de un auto. Tranquilidad y día de campo. Falta el campo.

El agua es amarilla. Azufre. El olor es químico. Los objetos conteiners. Camiones estacionados. Carne de pescado. Garita militar, reja y propiedad privada. Torres de ladrillos. Humo de fábrica. Carteles que llaman a mantener limpio. Mugre entre la maleza y la humedad.

Parece ser el lugar elegido para un feriado distendido. Familias hacen picnic al lado del taxi con puertas abiertas. La gente bebe. Padres e hijos pescan a orillas de la catarata ácida. Amarillo. ¿De qué color es este río?

El recorrido y el espacio me atraen, y no puedo concentrarme en ensayar definiciones para el “espacio negativo”. Estoy atraída en esa tensión. Puedo caminar, bajar, cruzar alambres, tantear las velocidades de la bicicleta según las quietudes del entorno. No puedo concepto. Hay espacio para meterse en el espacio. No cierra. No se entiende. Hay grieta. Hay hueco. Hay veladura. Somos el elemento humano…. Será el vacío de los chinos?

Hay un barco gigante estacionado en la tierra. Una inmensa hélice entre los yuyos detrás del alambrado. Una bañadera llena de escombros. Una planta pinchuda se adueñó de una ventana. Un puente que no pasa por arriba de nada. Conecta nada con anda.

Un río que no se utiliza como fuente de agua. Un alambre de púa que se cruza por sus abolladuras. Una playa de estacionamiento sin vehículos.

Tal vez los espacios en negativo tengan que ver con la función que pretenden y la realidad que les opera. Claramente en esa tensión, en ese hiato que se crea, hay espacio. Hay tiempo. Hay por donde meterse.

martes, 23 de diciembre de 2008

viernes, 12 de diciembre de 2008

El negativo responde a un positivo que se ve - Sol


El negativo responde a un positivo que se ve. Este lo desconoce.
Mientras se hunde, el positivo se presenta, se erige sobre el negativo.
El negativo lo vive desde abajo, hundido.
El espacio negativo modula el agua, la hace móvil, le permite espumarse.
Que hay de positivo en un espacio que la encausa, la contiene. La muestra, la exhibe, la fuerza a la pasividad. La naturaleza contenida entre bloques de concreto.

El negativo es abajo.
El abajo es oscuridad.
El abajo: lo que está más allá de la valla. Lo que esta más cerca del olor a podrido.
Lo que no respeta ortogonales y se extiende en el espacio desarticulado.
Lo que expulsa, evita ser recorrido, pero se siente inquietante. Lo que pide ser penetrado desde su propia prohibición.
La geografía negativa es una geografía construida: capas geológicas de escombros. Inmovilidad donde debiera haber movilidad. Accidentes geográficos no accidentales.
Tierra que no es tierra.

No hay accidente, no hay azar en el espacio.

El rechazo a lo de abajo: un “horror vacui” geográfico.

Si está abajo, hay hueco. Si hay hueco debe llenarse.
Más y más metros de tierra elevada.
Más y mas posibilidades de hacerla productiva.
Rentas, negocios inmobiliarios, termoeléctricos, industriales.

Producción y explotación.
El espacio negativo se extiende hasta las costas naturales.
Aquellas en las que ahora hay pavimento.